LAS TENTACIONES DEL SEÑOR FLAUBERT

LAS TENTACIONES DEL SEÑOR FLAUBERT

por Alejandro Bovino Maciel.

Reclutado entre los autores del Realismo, la obra de Flaubert afortunadamente transgredió esas fronteras litigiosas que los docentes trazan continuamente por razones de economía didáctica. Si bien su obra fundamental, “Madame Bovary” (1856) retrata la mediocre vida provinciana con puntilloso tedio estas “Tentaciones de San Antonio” están muy lejos del naturalismo desde el mismo planteo del tema: la Tebaida de los principios del cristianismo, la vida de un anacoreta en el desierto y las tentaciones figuradas en personajes fantásticos que de pronto aparecen como esplendores y se diluyen como sombras. Sigue pareciéndome que las “Tentaciones” es la obra que más descubre y encubre al señor Flaubert. Sabemos que trabajaba con meticulosidad sus textos, puliéndolos como quería Benvenuto Cellini con sus bronces: “restándole, en cada limadura, una pizca de sí mismo”. Como el Perseo perfecto de Cellini, la “Tentaciones” revelan la sutileza de un lenguaje en el que cada palabra ocupa el sitio exacto para escribir con belleza todo el arco cromático de las humanas pasiones. Evidentemente, esta combinación de armonías, como la música, resiste hasta las traducciones que muchas veces terminan produciendo el naufragio de obras que en la lengua original deslumbran y en una traducción pierden todo contacto con su fuente de luz. Primero, es grato reconocer que estas “Tentaciones” descubren una obra de colosal erudición en época dorada de una fe naciente, cuando el hombre todavía creía que podía redimirse en otro mundo despreciando este precario valle de lágrimas. Obra de feroz imaginación, lo que significa crear con imágenes ideas que difícilmente se pueden transmitir, conservando la belleza, con otras ideas, como hacen los diccionarios: devoción, deseo, espíritu, templanza, vigor, virtud, pecado. Gustave Flaubert, el retratista de la realidad que se hizo hastío en las “Costumbres provincianas” deja volar el ánima en las “Tentaciones”. El naturalista vuelve de trecho en trecho; acecha en párrafos íntegros para regocijar nuestros sentidos llenándolos de impresiones casi palpables: “El mantel de Biso estriado como las vendas de las esfinges, produce por sí mismo unas ondulaciones luminosas. Las “Tentaciones” vuelven al tiempo del cristianismo de los primeros siglos, cuando la teología, y no el tedioso fútbol, era el deporte de las gentes. En sus páginas contienden Clemente de Alejandría con los Carpocracianos, que igualaban al Cristo con Sócrates y Pitágoras; Marción de Sínope, que enseñaba que Jahveh era un dios subalterno, con los Priscilianistas que aseguraban que el mundo fue creado por Satanás. Diez siglos de arduos esfuerzos para casar la fe con la razón están espejando estas páginas. No se escapó de las letras de Flaubert ni la pasión ni el odio que la religión enciende entre los hombres. Con Antonio en el árido desierto lleno de calamidades, el hombre vuelve a sentirse solo frente al cosmos; y vuelve al viejo deseo de llenar esa soledad con símbolos. La literatura es el símbolo más precario que conocemos y sin embargo, también es capaz de resistir los acechos del tiempo. ALEJANDRO BOVINO MACIEL DEL LIBRO: “EL ESCRITOR CANÍBAL Y LOS ENANOS”


Comentarios (0)

No hay comentarios escritos aquí

Deja tus comentarios

  1. Al enviar comentario, manifiestas que conoces nuestra política de privacidad
Archivos adjuntos (0 / 3)
Compartir su ubicación

Te puede interesar

CursosCursosCursos de formación, escritura creativa.
Concursos LiterariosConcursos Literarios España y Latinoamérica
librosLibros Publicita tus libros
BiografíasBiografíasBiografías de escritores.
Recursos para escritoresRecursosRecursos para escritores
¿buscas editor?Publicar¿Deseas publicar?
AsesoríaAsesoríaAsesoría literaria. Informes, Correcciones

Cursos

banner cursos escritores org v

Asesoría

banner escritores asesoria v2

Datos de contacto

Escritores.org

CIF:  B61195087

  • Email: info@escritores.org
  • Web: www.escritores.org
  • © 1996 - 2024